EL PODER SANADOR DE LA LECTURA



VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA


Comenzaré por una reflexión del gran Maestro de las letras Jorge Luis Borges que dijo: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Por ello cuando pensamos en la lectura, lo primero que, por regla general, asociamos con ella es el estudio, la reflexión o la consideración del sentido de las palabras. Pero leer es mucho más. Al leer, nos sumergimos en otro mundo, Cuando leemos un texto, participamos de su visión del mundo, de su ambiente, de su fuerza. Al leer un texto hasta ahora desconocido, entramos en contacto con facetas de nuestra personalidad que, de otra forma no percibiríamos, estamos en las páginas representados muchas veces como actores.

Muchas personas experimentan la inmersión en otro mundo como saludable y sienten que la lectura les hace bien. Aunque no puedan realizar todo lo que leen, consideran positivo abandonarse a otros pensamientos. Este mundo de ideas relativiza el mundo en el que viven y les liberan de la presión a la que a menudo se ven sometidos en el mundo real. En el mundo de la lectura, las personas se experimentan a sí mismas de manera distinta y no es raro que se sientan protegidas, acogidas, interpeladas, conmovidas, valiosas y únicas.

Desde hace algún tiempo se ha vuelto a cobrar conciencia del efecto sanador de la lectura. Es una ocasión Franz Kafka expresó de la siguiente manera la virtud terapéutica de los libros: “Un libro es el hacha para el mar congelado que hay en nosotros”. El texto nos pone en contacto con los sentimientos que ni siquiera percibimos porque se hallan sepultados bajo la capa de hielo del entumecimiento interior. Un texto puede abrir a base de golpes, cual hacha, agujeros en esa capa de hielo, a fin de que los sentimientos se descongelen y vuelvan a aflorar.

Ya en el antiguo Egipto se conocía la fuerza curativa de los libros: Los faraones escribían sobre la puerta de entrada a su biblioteca: “Psyches latreion, (sanatorio del alma)”. Esta inscripción puede encontrarse también en muchas bibliotecas conventuales, donde uno de los primeros pioneros de la biblioterapia fue el monje Benjamín Rush, quien en 1802 comenzó a reformar los hospitales estadounidenses por medio de la creación de bibliotecas. A sus ojos, la lectura era una importante ayuda para la psicoterapia. Ya que en muchos libros veía una farmacia que contenía una importante medicina para cada enfermo anímico. Actualmente los más renombrados psicoterapeuta eligen el texto más adecuado para cada paciente y luego comenta con éste las experiencias a las que da lugar dicho texto.

Leer puede fomentar las fuerzas de auto-ayuda de la persona y reactivar procesos de maduración interrumpidos. También se puede utilizar los libros con fines terapéuticos: El libro oportuno en el momento oportuno ha salvado a muchas personas de la depresión, la angustia y hasta del suicidio. En este sentido, el libro presta una auténtica ayuda para la vida y para la ...... Para continuar con la lectura del tema por favor abrir en la siguiente dirección:

Publicado por Blogger para CARTAS DE UN ALQUIMISTA

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